sábado, 14 de marzo de 2009
Terriblemente Perfecta
Era una de esas tardes en las que me sentaba a ver como las pequeñas gotitas de lluvia caian sobre las flores, y el pasto, y las hojas. Como el viento destruia los peinados de las señoras, y como luchaba la gente con sus paraguas, y los paraguas con la gente. Era una de esas tardes en que todo se volvia terriblemente perfecto. Las piedras, las casas, el asfalto, las ventanas, y los arboles. Todo brillaba bajo el cielo gris. Todo era perfecto, y tan vacio que daba miedo.Habia algo en el aire, una tension. Debia suceder.Entonces vi como ella caminaba y se acercaba a el.Se escuchaban murmullos, apenas frases desencajadas en esa tension percibida en el aire, luego algunas palabras pronunciadas al azar, insultos, la tension aumentaba, se dispersaba a los alrededores. Ella lo saco, lo apoyo suavemente en la piel de el. El sonrió con demencia. Y entonces la sangre y la tierra, la lluvia y las hojas que bailaban con el viento, y entonces, y entonces sucedio lo que debia suceder. La tension del aire se disipo, y ella corrio, corrio tan lejos, muy lejos, llegando hasta las puertas del ocaso.Y la tarde, dejó de ser terriblemente perfecta.
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